emigración

La emigración mundial: la silenciosa crisis humanitaria

La emigración es un fenómeno global que ha sido una realidad durante siglos. Sin embargo, en las últimas décadas, la emigración se ha convertido en una crisis humanitaria debido a su escala y complejidad. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se estima que hay más de 270 millones de migrantes en todo el mundo, lo que representa alrededor del 3.5% de la población mundial.

A pesar de que la emigración puede ofrecer oportunidades y beneficios a los migrantes y a las sociedades de acogida, también puede ser un proceso difícil y peligroso. En este artículo, exploraremos las estadísticas mundiales de emigración y por qué ésta se ha convertido en una crisis humanitaria.

Las razones tras la emigración

En primer lugar, es importante destacar que la emigración se produce por diversas razones, entre las cuales se encuentran: la búsqueda de mejores oportunidades económicas, el escape de conflictos armados, la persecución política, la discriminación y la violencia. Según la OIM, la mayoría de los migrantes se desplazan a países de ingresos medios y bajos.

En 2020, India, México y China fueron los países con mayor número de emigrantes, con aproximadamente 18.4, 12.8 y 11.0 millones de personas, respectivamente. Por otro lado, Estados Unidos, Alemania y Arabia Saudita fueron los países con mayor número de migrantes internacionales, con 51.1, 13.1 y 10.2 millones de personas, respectivamente.

A pesar de que la emigración puede ser beneficiosa tanto para los migrantes como para las sociedades de acogida, también puede ser un proceso difícil y peligroso. En muchos casos, los migrantes se enfrentan a barreras legales y administrativas que les impiden obtener documentos de viaje o permisos de trabajo.

Esto puede llevar a que los migrantes sean vulnerables a la explotación laboral o sexual, la trata de personas y la discriminación. Además, muchos migrantes se ven obligados a realizar viajes peligrosos en condiciones precarias, exponiéndose a situaciones de violencia, enfermedad y muerte. Según datos de la OIM, más de 20,000 migrantes murieron o desaparecieron en todo el mundo entre 2014 y 2020.

Una crisis humanitaria

Otro factor que convierte a la emigración en una crisis humanitaria es la situación de los refugiados. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a finales de 2020, había cerca de 82.4 millones de personas desplazadas en todo el mundo, de las cuales más de 26.4 millones eran refugiados.

Los refugiados son personas que han huido de sus hogares debido a conflictos armados, persecución política o violencia y que se encuentran en busca de protección en otros países. Muchos de ellos se ven obligados a vivir en campamentos de refugiados, donde enfrentan condiciones precarias, falta de acceso a servicios básicos como agua potable, saneamiento y atención médica, y donde la violencia y la inseguridad son comunes.

 

Además, la emigración también tiene un impacto en los países de origen de los migrantes. En muchos casos, la emigración de personas jóvenes y altamente capacitadas, también conocido como “fuga de cerebros”, puede tener un efecto negativo en la economía y el desarrollo de los países de origen. Además, la emigración puede contribuir a la separación de las familias y a la pérdida de lazos culturales y sociales.